Ana Peleteiro se alza con el bronce en la misma final en la que Yulimar Rojas bate el récord del mundo

Superando dos veces el récord de España, Ana Peleteiro, se colgó la medalla de bronce de triple salto y se convirtió en la tercera atleta española de la historia con una medalla olímpica.
La gallega tuvo que mejorar 14 centímetros la plusmarca nacional para un éxito trabajado desde que en 2012 fue campeona del mundo junior.
Para rematarla jornada, en el último salto su adorada Yulimar Rojas batió el récord mundial 15,67, que tenía la ucraniana Kravets desde 1995 .

La final salió a pedir de la gallega. Para cuando Ana se quitó el chándal, el oro ya estaba entregado y la plata inalcanzable para ella.
Su íntima Yulimar Rojas, la venezolana con la que se entrena en Guadalajara adoctrinadas ambas por el gran Iván Pedroso, había saltado 15,41 en el primer salto, récord olímpico, una distancia prohibida para las demás competidoras.
Yuli sacó 66 centímetros a la plata, la mayor diferencia de la historia.
Su tercer salto nulo rozó los 16 metros.

Detrás la portuguesa Patricia Mamona, una feroz competidora había mejorado en 26 centímetros el récord nacional que había fijado cinco años atrás en Río , cuando sólo pudo ser sexta.
La portuguesa de Sao Jorge de Arrios había aterrizado en 14,91.

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Zidane deja el Real Madrid y se veía de lejos

Tras haber pasado varias semanas desde la última liga y pese a que su contrato tenía vigencia hasta el próximo año 2022, el técnico del Real Madrid anunció el pasado miércoles que se despedía definitivamente del club de fútbol.

El entrenador francés agradeció a cada uno de sus jugadores el compromiso y actitud que habían mostrado durante su tiempo en el banquillo.

Esta decisión no ha pillado del todo desprevenida a la afición, ya que en las últimas ruedas de prensa Zidane esquivaba las preguntas sobre su futuro argumentando que «lo que importa es el partido».

Esta temporada había sido una de las más duras de su carrera, ya que, pese al apoyo del club, las críticas que recibió le afectaron profundamente.

Nuevo entrenador del Real Madrid ¿Quién sustituirá a Zidane como entrenador?

En el club llevan tiempo analizando los posibles sustitutos del entrenador marsellés, entre los nombres que se barajan se encuentran: Antonio Conte, Allegri y Raúl. Tras la marcha de Zidane, Las negociaciones ya pueden comenzar con total libertad.

ElPozo Murcia se lleva el Clásico-100 del fútbol sala español ante Inter por 3-4, sin público

Después de dos empates consecutivos, de una irregularidad indudable, alejado de las plazas que corresponden a un bloque de su nivel, ElPozo reivindicó su potencial en el mejor territorio para tal reafirmación: el clásico contra el Movistar Inter, decidido a un minuto y 35 segundos del final por Darío (3-4).

Un impulso esencial para ElPozo. Para su trayectoria, para su confianza, para su determinación, para su escalada en la tabla y para su rumbo hacia la Copa de España. Aún no tiene sellado el billete para esa apasionante competición, pero lo tiene más cerca: necesita sumar tres puntos en los tres duelos aplazados pendientes.


No ha perdido aún lejos del Palacio de los Deportes de Murcia el conjunto dirigido por el argentino Diego Giustozzi, que quiere más -y necesita más- mientras reconduce su mirada a la zona alta, vencedor de un partido trepidante con el gol decisivo de Darío y con muchas cualidades relevantes e indispensables para ganar al Inter.

Este martes demostró pegada ofensiva, ambición, una firme defensa, resistencia -cuando aguantó dos minutos en inferioridad con 2-3 en el marcador-, una intensidad enorme, un portero certero, Espíndola, que también fue un muro cuando el equipo madrileño más insistió, y una tremenda capacidad de reacción: al 3-3 de su rival a dos minutos y 20 segundos del final contestó con el 3-4 definitivo.

Todo eso, menos la contundencia en ataque, también lo tuvo el conjunto madrileño, pero no hay cuestión más incontestable en un deporte como el fútbol sala que la eficacia ofensiva. Por mucho que lo intento sin pausa, por más ambición que propuso sobre la pista, no alcanzó para lograr un empate que lo frena en la clasificación.

Antes del duelo estaba en números o promedio de ‘campeón’ de invierno -dependía de él nada más terminar la primera vuelta al frente de la tabla si ganaba este choque y los otros aplazados pendientes-, ahora no. Ahora tiene dos equipos que pueden sumar más que él (el Levante y el Jimbee Cartagena) y uno que ya tiene los mismos registros que podría alcanzar él: el Palma, el actual líder.

Ni el Inter ni ElPozo dominan la clasificación, ni son tan visiblemente favoritos como siempre, pero el clásico, desde este martes centenario en la Liga, no atiende ni a las posiciones ni a las rachas positivas o negativas ni al pasado, sólo al momento, a los 40 minutos que surgen sobre la pista, impredecibles muchas veces, trepidantes casi siempre y con una intensidad imponente, desde el primer segundo y desde el más mínimo detalle del duelo.

Nada es intranscendente en un encuentro así. No hay muchos errores asumibles, salvo remedio inmediato, como el que inventó Espindola ante Pola. Una excepción en un duelo y un deporte en el que cada fallo casi siempre penaliza con severidad, más aún cuando sobre la cancha hay futbolistas de las cualidades de ambos equipos.

Le pasó a Bruno Iacovino, que despejó de cabeza hacia atrás quizá un balón que no era suyo; a Jesús Herrero, superado por el toque de su compañero cuando salía a la búsqueda de esa pelota aérea, y en definitiva al Inter, que recibió el 0-1 en el minuto 7. Entre el desorden de la acción, Alberto remachó solo, sin ninguna oposición.

En un minuto, el partido entró en ebullición. Unos instantes después, Pol Pachecho ejecutó el 0-2 de estrategia; unos instantes más tarde, Fernando estableció el 1-2 de volea tras un córner. Más eficaz ElPozo, suyo fue el triunfo parcial al descanso, incluso con más distancia por el 1-3 de Marcel a servicio de Cholo Salas (m. 18) en un veloz contragolpe, y suya sería la victoria final.

Y eso que en el segundo periodo, al revés que en el primer tiempo, fue el Movistar Inter el que golpeó, con una conexión Eric Martel-Dani Saldise que apretó el electrónico con aún un mundo por jugar y competir (2-3, m. 24) y que igualó el choque a dos minutos y 20 segundos de la conclusión por medio de Borja (3-3).

Había aguantado incluso una inferioridad numérica ElPozo minutos antes, cuando Espíndola sostuvo la resistencia del 2-3 con cuatro paradas, como para dar por bueno el empate en ese momento. Inconformista, el conjunto murciano reaccionó cuando menos se intuía, por medio de Darío, con el gol del triunfo y la reivindicación.

El año atípico de Nadal

Ganar el título de Roland Garros por decimotercera vez marcó la temporada del español Rafael Nadal, que, no obstante, no pudo arrebatar el puesto de número uno del mundo al serbio Novak Djokovic a fin de año, un curso atípico para todos en el circuito mundial debido a la pandemia.

Como el resto de los jugadores, Nadal tuvo que tomar decisiones complicadas a causa de la crisis sanitaria. Su negativa a participar en el US Open fue, sin duda, la más difícil, porque era el defensor del título.

RAZONES PARA NO JUGAR EN NUEVA YORK

«Tras pensarlo mucho he decidido no participar en el US Open de este año. La situación sanitaria sigue muy complicada en todo el mundo con casos de COVID-19 y rebrotes que parecen fuera de control», publicó el manacorí en su cuenta de Instagram.

Pese a todo no salió mal parado de aquello. Con el nuevo régimen de puntuación de la ATP, debido a la pandemia, Nadal no perdió los puntos logrados en 2019, cuando derrotó en la final del torneo al ruso Daniil Medvedev.

Tampoco jugó el Masters 1.000 de Cincinnati y su retorno se dio en Roma, donde preparó su asalto a París.

UNA TEMPORADA NUEVA CON SABOR A EUFORIA

Pero retrocediendo en el curso de la temporada, Nadal vivió antes momentos de gran expectación. El conjunto español venía de ganar la primera edición de las Finales de la Copa Davis en Madrid, al derrotar a Canadá en el último duelo. Y con ese ambiente de euforia se inició 2020, sin saber nadie aún lo que pasaría después.

España alcanzó la final de la nueva Copa ATP, disputada en tres ciudades australianas: Brisbane, Perth y Sydney, y cedió ante Serbia en la lucha por el título.

Luego llegaría el primer grande en Melbourne, donde Nadal cayó ante un formidable Dominic Thiem, que ya parecía apuntar a que este año sería el definitivo para coronarse campeón de un Grand Slam, algo que culminó luego en Nueva York.

En el grande australiano ganó el título Djokovic por octava vez, y su 17 ‘major’, precisamente ante Thiem. También fue allí donde se vio por última vez sobre una pista al suizo Roger Federer, que luego sufrió dos artroscopias en una rodilla, y que aún no tiene fecha prevista de regreso.

De Melbourne, el de Manacor viajó después a Acapulco (México) y en ese ATP 500 obtuvo el triunfo derrotando al estadounidense Taylor Fritz en la final. Sería su último torneo hasta Roma, porque las suspensiones se fueron produciendo en cascada debido a la pandemia. Un manotazo al deporte, que afectó también a los circuitos de forma radical.

SIETE MESES DE ESPERA Y ROLAND GARROS DE RECOMPENSA

Rafa Nadal

Siete meses tardó Nadal en volver a jugar un partido de tenis. Entre medias hubo suspensiones como las que sufrió Indian Wells, Miami, Wimbledon, el Mutua Madrid Open, y las finales de Copa Davis, entre otros, y traslados de fecha como las que experimentaron el US Open y Roland Garros.

También hubo casos de contagios como los del Adria Tour, un reencuentro en la cancha entre amigos, como se bautizó al evento que debía servir para que grandes tenistas pudieran recuperar el ritmo tras el parón por la Covid-19.

Cuatro de ellos, el propio Djokovic, Grigor Dimitrov, Borna Coric y Victor Troicki, dos esposas de tenistas y dos entrenadores dieron positivo, desatando una ola de críticas.

Nadal había permanecido en su Manacor natal a salvo. «Prefiero no hacer viajes largos», había dicho. Pero sí decidió acudir al Foro Itálico donde debía medir sus fuerzas tras 200 días sin jugar un partido oficial, y donde aspiraba a ganar por décima vez.

No fue así. «Los automatismos se pierden de tanto tiempo sin jugar y no se recuperan tan fácil», había dicho al comienzo del torneo romano. Su derrota ante el argentino Diego Schwartzman en cuartos fue dolorosa, porque luego Nadal admitió que había tenido problemas físicos, propios de tanta inactividad.

Pero en París el mejor jugador español en la historia de este deporte jugó de forma admirable y no cedió un solo set en la consecución del título, con exhibición incluida ante Djokovic en la final. Había ganado su vigésimo Grand Slam, igualando a Federer, y ampliando la racha de títulos en el grande parisino a 13, algo estratosférico.

FINAL DE CURSO NO DEMASIADO POSITIVO E INCERTIDUMBRE PARA EL 2021

Un mes después, ya en noviembre, regresó a París para disputar el Masters 1.000 de Bercy bajo techo, uno de los torneos que sigue sin ganar, y donde el alemán Alexander Zverev le tumbó en semifinales.

Pese a todo, había engrasado la máquina para competir con más aspiraciones en las Finales ATP de Londres, otro de sus torneos codiciados. Jugó mucho mejor que otros años y alcanzó las semifinales, aunque perdió de nuevo contra Thiem en la fase de grupos. En la penúltima ronda un gran Medvedev le apeó del torneo, en el que luego sería campeón.

Además mostró su compromiso con el campeonato de España en silla de ruedas, participando en el sorteo del cuadro del torneo que se disputaba en su club de Manacor, desde donde espera un incierto 2021, lleno de dudas en cuanto al calendario y a las especiales condiciones para viajar.