Castilla y León afronta una de las peores crisis incendiarias de los últimos años, con una veintena de incendios que han arrasado más de 7.000 hectáreas solo este fin de semana, según el sistema europeo de observación Copernicus. Entre los puntos más afectados está el espacio natural de Las Médulas, Patrimonio de la Humanidad, donde más de 700 vecinos han tenido que ser desalojados.
Focos múltiples y viento adverso
Los incendios se concentran especialmente en León y Zamora, aunque también hay fuegos relevantes en Ávila y Palencia. Cuatro se mantienen de nivel 2 en el Índice de Gravedad Potencial (IGR) debido a la amenaza directa sobre la población. En Zamora, el fuego de Molezuelas de la Carballeda y el declarado en Puercas han obligado a evacuar varias localidades y cortar carreteras, mientras que en León preocupa la evolución de Yeres y Llamas de Cabrera, con rachas de viento que alcanzan los 40 km/h.
Jornadas maratonianas y operativo tensionado
El dispositivo de extinción formado por más de 500 efectivos, una veintena de medios aéreos, 14 bulldozers y 23 autobombas, trabaja con recursos al límite. Bomberos forestales y brigadistas denuncian jornadas de 15 y 16 horas, falta de relevos y problemas de organización. “El operativo está desbordado y agotado”, resume un representante sindical. Algunos trabajadores han llegado a encadenar turnos de más de 20 horas, con descansos mínimos, mientras se enfrentan a temperaturas extremas.
La precariedad y la alta dependencia de empresas subcontratadas, según los sindicatos, dificulta una respuesta más efectiva. Critican un modelo “fragmentado” en el que los funcionarios tienen poco peso y reclaman un operativo estable durante todo el año que permita reforzar las labores de prevención en invierno.
Víctimas y situaciones críticas
La oleada de incendios ya ha dejado una víctima mortal: un voluntario fallecido mientras colaboraba en las tareas de extinción en el sur de León. Además, hay cuatro heridos leves —dos brigadistas y dos vecinos— y múltiples incidentes de riesgo, como brigadas atrapadas durante horas por las llamas o vecinos que tuvieron que auxiliar a equipos forestales ante la falta de medios inmediatos.
En Las Médulas, las llamas han dañado zonas de alto valor patrimonial, y en otros focos como Fasgar o Cervera de Pisuerga (Palencia) el fuego ha calcinado más de mil y casi 600 hectáreas respectivamente.
Responsabilidad y compensaciones
El consejero de Medio Ambiente, Juan Carlos Suárez-Quiñones, ha señalado a “la actuación de pirómanos” como causa principal de varios fuegos y ha calificado estas acciones de “terrorismo ambiental”. Ha prometido que la Junta cubrirá de forma rápida y generosa los daños materiales públicos y privados que no asuman los seguros, y que se iniciará la restauración medioambiental de las zonas afectadas a finales de agosto.
Un reto que va a más
Trabajadores forestales y agentes medioambientales advierten de que la combinación de clima extremo, falta de personal y modelo de gestión insuficiente augura un aumento de este tipo de crisis en los próximos años. Reclaman más medios, formación y profesionalización para que tragedias como la actual no se repitan.

