La apertura del cruce de Ráfah en Gaza no es solo una decisión política. Para miles de personas atrapadas en la Franja, es la frontera entre la vida y la muerte. Para los enfermos de cáncer, los niños con patologías graves y los heridos de guerra, representa la única posibilidad real de recibir atención médica.
«Si logro salir, quizás pueda afrontar el cáncer. Si me quedo, es una condena a una muerte lenta y dolorosa». Así lo explica Amal Abu Asim, poeta y novelista palestina, desde Gaza.Vivir con cáncer en Gaza: una sentencia silenciosa
A Amal le diagnosticaron cáncer hace cinco meses. En la Franja, asegura, no existen las condiciones mínimas para tratar la enfermedad.
Solo ha podido recibir un tipo de quimioterapia paliativa. El tratamiento completo no está disponible.
Antes del conflicto, padecer cáncer en Gaza ya era una condena. Desde el inicio de la ofensiva israelí el 7 de octubre de 2023, se ha convertido en una sentencia casi definitiva. El cierre del territorio ha impedido que miles de pacientes puedan ser tratados en hospitales fuera del enclave.
Más de 20.000 personas esperan salir de Gaza
Según los datos del Ministerio de Sanidad de Gaza citados en el texto:
- alrededor de 20.000 pacientes esperan autorización para salir
- 4.000 padecen cáncer
- 4.500 son niños con enfermedades graves
- 440 se encuentran en estado crítico
Durante la guerra, solo 3.100 pacientes lograron salir a través del cruce de Ráfah para recibir tratamiento médico en otros países.
La reapertura del cruce de Ráfah: alivio parcial
La reapertura del cruce de Ráfah, anunciada tras la presión de Estados Unidos, es limitada y sujeta a controles israelíes. Aun así, ha sido recibida con esperanza por la población gazatí.
Este paso es clave no solo para los pacientes, sino también para permitir la entrada de:
- ayuda humanitaria
- suministros médicos
- combustible
- bienes básicos
Las autoridades palestinas insisten en la necesidad de una apertura total, incluyendo el paso de mercancías y material sanitario, bloqueados desde mayo de 2024.
Un sistema sanitario devastado
Los bombardeos han destruido gran parte de la infraestructura sanitaria. Según datos de la Oficina de la ONU para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA):
- la funcionalidad de los servicios de salud pasó del 33% al 40% tras el alto el fuego
- el mayor avance se produjo en el norte de Gaza
- la mayoría de la población sigue sin acceso a atención médica adecuada
Los profesionales sanitarios trabajan en las mismas condiciones que los pacientes: desplazamiento forzado, miedo constante y falta de vivienda.
“Vivimos una vida sin alma”
Amina Mohammed Al-Qara, psicóloga de Médicos Sin Fronteras, describe una realidad que va más allá del dolor físico. Ha sido desplazada hasta 16 veces y es madre de cuatro hijos.
«El mundo entero se ha vuelto contra nosotros. Vivimos sin cubrir las necesidades más básicas. Siento que llevo una vida sin alma. Mi vida se detuvo aquel 7 de octubre», explica.
Invierno, hambre y destrucción
La tregua no ha puesto fin a la crisis humanitaria:
- tormentas e inundaciones han arrasado campamentos de desplazados
- más de un millón de personas necesitan refugio de emergencia
- a enero de 2026, el 85% de los edificios escolares están dañados o destruidos
- la población sobrevive casi exclusivamente de la ayuda humanitaria
El poder adquisitivo es mínimo y el acceso a alimentos sigue siendo muy limitado.
Un futuro decidido sin Gaza
El plan de paz impulsado por Estados Unidos genera desconfianza entre la población local. Muchos temen que la reconstrucción se diseñe sin contar con los palestinos, transformando Gaza en un proyecto económico ajeno a su gente.
El recuerdo de la Nakba de 1948, cuando más de 700.000 palestinos fueron expulsados, sigue muy presente.
Sin presente no hay futuro
En Gaza nadie se atreve a hablar del mañana.
Sin atención médica, sin hogares y sin seguridad, el futuro parece inexistente.
Para Amal Abu Asim y miles de pacientes más, la apertura del cruce de Ráfah es la última esperanza: no para rehacer una ciudad, sino para salvar una vida.
Preguntas frecuentes sobre la apertura del cruce de Ráfah
¿Qué es el cruce de Ráfah?
Es el principal paso fronterizo entre Gaza y Egipto y una vía esencial para la salida de personas y la entrada de ayuda.
¿Quiénes pueden beneficiarse de su reapertura?
Pacientes graves, enfermos de cáncer, niños con patologías y heridos que necesitan tratamiento fuera de Gaza.
¿La reapertura es total?
No. Según la información disponible, se trata de una reapertura limitada y sujeta a controles.
¿Puede mejorar la situación humanitaria?
Puede aliviarla parcialmente, pero las organizaciones internacionales advierten que es insuficiente.
¿Cuántas personas esperan salir de Gaza?
Alrededor de 20.000, según los datos citados del Ministerio de Sanidad gazatí.

